lunes, 25 de septiembre de 2017

La misericordia en mí

Dios siempre está dispuesto a cancelar toda deuda, a olvidar a renovar. Para educarnos en el perdón debemos constantemente recordarlo.    
Por: Mayra Novelo

La palabra misericordia tiene su origen en dos palabras del latín: miserere, que significa tener compasión, y cor, que significa corazón. Ser misericordioso es tener un corazón compasivo. La misericordia, junto con el gozo y la paz, son efectos del perdón; es decir, del amor.
Un palpable ejemplo de este tipo de amor misericordioso es el de Dios que siempre está dispuesto a cancelar toda deuda, a olvidar a renovar. Para educarnos en el perdón debemos constantemente recordarlo.
Los católicos acogemos un conjunto de verdades que nos vienen de Dios. Esas verdades han quedado condensadas en el Credo. Gracias al Credo hacemos presentes, cada domingo y en muchas otras ocasiones, los contenidos más importantes de nuestra fe cristiana.
Podríamos pensar que cada vez que recitamos el Credo estamos diciendo también una especie de frase oculta, compuesta por cinco palabras: “Creo en la misericordia divina”. No se trata aquí de añadir una nueva frase a un Credo que ya tiene muchos siglos de historia, sino de valorar aún más la centralidad del perdón de Dios, de la misericordia divina, como parte de nuestra fe.
Dios es Amor, como nos recuerda san Juan (1Jn 4,8 y 4,16). Por amor creó el universo; por amor suscitó la vida; por amor ha permitido la existencia del hombre; por amor hoy me permite soñar y reír, suspirar y rezar, trabajar y tener un momento de descanso.

El amor, sin embargo, tropezó con el gran misterio del pecado. Un pecado que penetró en el mundo y que fue acompañado por el drama de la muerte (Rm 5,12). Desde entonces, la historia humana quedó herida por dolores casi infinitos: guerras e injusticias, hambres y violaciones, abusos de niños y esclavitud, infidelidades matrimoniales y desprecio a los ancianos, explotación de los obreros y asesinatos masivos por motivos raciales o ideológicos.
Una historia teñida de sangre, de pecado. Una historia que también es (mejor, que es sobre todo) el campo de la acción de un Dios que es capaz de superar el mal con la misericordia, el pecado con el perdón, la caída con la gracia, el fango con la limpieza, la sangre con el vino de bodas.

Sólo Dios puede devolver la dignidad a quienes tienen las manos y el corazón manchados por infinitas miserias, simplemente porque ama, porque su amor es más fuerte que el pecado.
Dios eligió por amor a un pueblo, Israel, como señal de su deseo de salvación universal, movido por una misericordia infinita. Envió profetas y señales de esperanza. Repitió una y otra vez que la misericordia era más fuerte que el pecado. Permitió que en la Cruz de Cristo el mal fuese derrotado, que fuese devuelto al hombre arrepentido el don de la amistad con el Padre de las misericordias.
Descubrimos así que Dios es misericordioso, capaz de olvidar el pecado, de arrojarlo lejos. Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen; tan lejos como está el oriente del ocaso aleja Él de nosotros nuestras rebeldías (Sal 103,11-12).
La experiencia del perdón levanta al hombre herido, limpia sus heridas con aceite y vino, lo monta en su cabalgadura, lo conduce para ser curado en un mesón. Como enseñaban los Santos Padres, Jesús es el buen samaritano que toma sobre sí a la humanidad entera; que me recoge a mí, cuando estoy tirado en el camino, herido por mis faltas, para curarme, para traerme a casa.

Enseñar y predicar la misericordia divina ha sido uno de los legados que nos dejó el Papa Juan Pablo II. Especialmente en la encíclica “Dives in misericordia” (Dios rico en misericordia), donde explicó la relación que existe entre el pecado y la grandeza del perdón divino: Precisamente porque existe el pecado en el mundo, al que ´Dios amó tanto... que le dio su Hijo unigénito´, Dios, que ´es amor´, no puede revelarse de otro modo si no es como misericordia. Esta corresponde no sólo con la verdad más profunda de ese amor que es Dios, sino también con la verdad interior del hombre y del mundo que es su patria temporal(Dives in misericordia n. 13).
Además, Juan Pablo II quiso divulgar la devoción a la divina misericordia que fue manifestada a santa Faustina Kowalska. Una devoción que está completamente orientada a descubrir, agradecer y celebrar la infinita misericordia de Dios revelada en Jesucristo. Reconocer ese amor, reconocer esa misericordia, abre el paso al cambio más profundo de cualquier corazón humano, al arrepentimiento sincero, a la confianza en ese Dios que vence el mal (siempre limitado y contingente) con la fuerza del bien y del amor omnipotente.

Creo en la misericordia divina, en el Dios que perdona y que rescata, que desciende a nuestro lado y nos purifica profundamente. Creo en el Dios que nos recuerda su amor:Era yo, yo mismo el que tenía que limpiar tus rebeldías por amor de mí y no recordar tus pecados (Is 43,25). Creo en el Dios que dijo en la cruz Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (Lc 23,34), y que celebra un banquete infinito cada vez que un hijo vuelve, arrepentido, a casa (Lc 15). Creo en el Dios que, a pesar de la dureza de los hombres, a pesar de los errores de algunos bautizados, sigue presente en su Iglesia, ofrece sin cansarse su perdón, levanta a los caídos, perdona los pecados.
Creo en la misericordia divina, y doy gracias a Dios, porque es eterno su amor (Sal 106,1), porque nos ha regenerado y salvado, porque ha alejado de nosotros el pecado, porque podemos llamarnos, y ser, hijos (1Jn 3,1).

A ese Dios misericordioso le digo, desde lo más profundo de mi corazón, que sea siempre alabado y bendecido, que camine siempre a nuestro lado, que venza con su amor nuestro pecado. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento (1Pe 1,3-5).

PROPUESTA PARA LA REFLEXIÓN-ORACIÓN:

Desde la Pastoral Penitenciaria de Tenerife proponemos dedicar una semana entera a la reflexión sobre la MISERICORDIA y para ello se ofrece a toda la comunidad cristiana el documento:

domingo, 17 de septiembre de 2017

La Merced, 2017



Día de La Merced (24 de septiembre)

OBJETIVO DE LA JORNADA: Tomar conciencia de lo que es la prisión, de las causas y consecuencias que tiene esta experiencia para toda persona encarcelada. También para valorar la gran labor que la Pastoral Penitenciaria lleva a cabo dentro de las cárceles; el 24 de septiembre de cada año celebran el "Día de La Merced".
"Estuve preso y vinieron a verme".
“… y vinieron a verme”.
Ver a alguien no es ir a fisgonear en una construcción, no es ir a contemplar pasivamente un paisaje,… es ir a ver a una PERSONA.
Y cuando vemos a una persona es imposible que su aspecto, su voz, su imagen, sus gestos,… no nos lleguen, siempre nos impacta, siempre hay un efecto en nosotros.
La experiencia de quienes visitan la prisión y no lo hacen por una nómina ni para cubrir una noticia que se necesita publicar (aún a éstos también les impacta esta experiencia)… sino que lo hacen de manera voluntaria y sin otro afán que SERVIR, de hacerse cercanos/as a la realidad de las personas encarceladas desde unas motivaciones la inmensa mayoría de las veces que arrancan de la fe, lo tiene muy claro.
Así dicen:
-“En la cárcel no están “nuestros pobrecitos presos”, en la cárcel hay personas como yo, con los mismos errores que también yo puedo cometer, personas que piensan, sienten,… como yo puedo sentir”.
-“No pretendo ir allí a dármelas de generoso y sabelotodo, voy a compartir. A dar y recibir. Ellos me interpelan, me cuestionan mucho aunque ni siquiera se den cuenta”.
-“En la cárcel la lectura de un mismo fragmento del Evangelio suena completamente distinto de cómo suena en la calle. Todo alcanza un significado más vivo”.
-“Aparentemente no hago allí nada importante, sólo charlar, aportar mi punto de vista sobre temas que ellos me plantean; es apenas una hora y algo cada semana… pero cuando no voy… ellos lo notan mucho… y yo también”.
-“Con frecuencia constato que el grupito de voluntarios que vamos allí cada semana somos para ellos como una segunda familia, una nueva oportunidad… y ellos se han convertido ya para mí también en una nueva familia”.
-“Lo que para mí y para muchos es tan obvio, tan elemental en la calle… allí dentro eso mismo es algo extraordinario: un abrazo sincero, un rato de compartir, un taller formativo, un simple saludo o estrechamiento de manos, una mirada amable,… todo adquiere una dimensión enorme”.
-“…”.
Si Jesús de Nazaret se identifica con ellos y les nombra como presencia viva de Él mismo…es que hay una llamada a entender que toda persona, haya cometido los errores que haya cometido, no deja jamás de ser PERSONA, no deja nunca de ser hijo de Dios como lo somos todos los demás.

PARA AMPLIAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué conclusiones obtienes del vídeo que abre este artículo?. ¿Y de los enlaces para ampliar?.
  • ¿Conoces personas que trabajen en la prisión, voluntarios o contratados?. ¿Qué te han contado sobre ese lugar?.
  • ¿Conocías la experiencia del voluntariado de prisiones, de la Pastoral Penitenciaria de Tenerife, por ejemplo?. ¿Qué podríamos hacer para conocerles y que nos hablen de su labor?.
  • ¿Qué piensas de esos testimonios que vienen recogidos en esta entrada?.

sábado, 24 de septiembre de 2016

La Merced 2016

Cuando la prensa se hace eco de algún delito cometido por alguien y éste ha presentado una cierta gravedad... la prensa (tanto escrita como de radio o televisión) suele nombrar a sus autores mediante iniciales y con poco más.
Cuando esos autores han sido personas que se hallaban en un período de libertad condicional, de permiso o bien estuvieron en prisión hace un tiempo... se recalcan estas informaciones hasta la saciedad y tanto lo hacen que hasta parece como si el hecho de haber estado en la prisión o el estar en ella en la actualidad fuese sinónimo de delincuente eterno.
Hay rejas y muros mucho más lúgubres, mucho más duros, fríos o abrasadores que los de cualquier edificio carcelario: son los de nuestras propias mentes que se niegan a aceptar entre la gente a quien un día se pudo juzgar, condenar y recluir en prisión (porque no tuvo dinero suficiente para pagar abogados y fianzas astronómicas que otros que jamás pisaron el trullo ni lo pisarán...) y sin embargo a éstos, a los que no tienen, se les mira como auténticos demonios y a otros tan dañinos o más que éstos... se les observa como inspiradores de maneras de vivir a costa del pelotazo, la estafa, el robo con guante blanco, el fraude institucionalizado... porque eso es lo que prima en sociedades hedonistas y adoradoras del dinero, del poder a costa de lo que sea y de quien sea, del enriquecimiento rápido y de la burla constante de esa legalidad que ellos logran esquivar amparándose en vacíos o recovecos que sus picapleitos contratados saben utilizar muy bien.
No hablamos de estas cosas como si no se supieran ya porque se saben, todos lo sabemos. Hablamos de estas cosas porque hoy y SIEMPRE se sigue haciendo necesario RESCATAR A LA PERSONA.
Hoy se hace preciso e imprescindible mirar al corazón de quien delinquió -fuera leve o muy grave su delito- porque ése es el espacio en el que nos hallamos con la mirada de Aquél que es el Único con capacidad real de condenar porque sólo Él tiene capacidad de Salvar. (Y aún así ni juzga ni condena).
Hoy se hace necesario unir nuestras manos, manos que curen las heridas de dentro y acaricien el espíritu abatido, manos que reconforten, guíen y acompañen.
Hoy se hace imprescindible la presencia de quienes alivien el dolor, escuchen los lamentos, aporten esperanza y la certeza de que hay Alguien que nunca abandona, que todo lo cree, que todo lo soporta, todo lo espera de todos y cada uno de sus hijos.
Hoy se sigue necesitando que hablemos a Dios de ellos, nuestras hermanas y hermanos encarcelados y que en esa oración convoquemos a la sociedad entera, a cada comunidad cristiana, a cada grupo humano sensibilizado por la realidad de quienes ni siquiera podemos ver... salvo que logremos atravesar esos muros y cruzar todas las rejas que nos separan de ellos.
Por eso este año, desde la Pastoral Penitenciaria de Tenerife el coordinador de dicha pastoral nos invitó a toda la diócesis a ORAR EN COMUNIDAD por todas las personas encarceladas, también por sus familiares, por quienes fueron víctimas de delitos, por quienes trabajan a diario en la prisión, por este voluntariado cuyo corazón se da a manos llenas en cada actividad, en cada momento de encuentro y diálogo con el hermano encarcelado.
No importa si la festividad fue el 24 de este mes y ya pasó, no importa. Lo que importa es que de alguna manera pongamos en ellos nuestro pensamiento y en manos de Dios pongamos todos sus anhelos, todas sus ansias de paz, de misericordia, justicia y de libertad.

lunes, 27 de junio de 2016

Balance del curso 2015/16

El  día 25 de Junio de 2016, habiendo sido convocados por el Delegado Diocesano, nos juntamos los miembros de la Pastoral Penitenciaria de Tenerife, como otros años en la casa de Rosa Elda para orar juntos, disfrutar del campo y llevar a cabo el balance de la marcha de la pastoral en este curso.

Comenzamos teniendo un ratito de oración  con salmos, himnos y peticiones al Señor por nuestras necesidades y por los ausentes.
En un segundo  momento, con el programa del año en la mano,  fuimos repasando el servicio a los hermanos privados de libertad que nos  propusimos al principio de curso y descubriendo que habría que potenciar y qué corregir:

1.- Reuniones de curso.
  1. Se ha cumplido la programación con algunos cambios introducidos.
  2. Se vuelve a insistir en la falta a las reuniones de algunos hermanos.
  3. Se valoró como muy positiva la presencia de algunas personas especialistas que han venido a presentarnos temas concreto de reflexión y estudio
2.- Curso de iniciación al voluntariado.
Ha estado muy bien, los participantes muy contentos y los nuevos voluntarios están con mucha ilusión por comenzar ya su misión.

3.- Catequesis.
Se comentó bastante el hecho de que hacia el final del curso se juntaran los dos grupos del jueves y el viernes en un solo día, el viernes por la poca asistencia al grupo del jueves.  Este hecho ha sido vivido por algunos como una experiencia amarga y no entendido. El grupo del viernes se siente muy satisfecho por las reuniones y celebraciones.
La catequesis en mujeres es un grupito muy pequeño pero lo consideran  muy positivo por la fuerte relación personal.

4.- Taller sobre la Misericordia.
No se ha desarrollado aún.

5.- Charlas sobre sacramentos.
Se han tenido en plan intensivo para adaptarse a la celebración presidida por el Obispo.

6.- Celebraciones especiales.
Bien , según programa y con participación de los voluntarios e invitados.

7.- Taller bíblico.
No se formó por ausencia del voluntario´

8.- Coro.
Muy bien, con mucho trabajo por parte de Asterio y de Hilda.  Bastantes actuaciones recogiendo siempre grandes alabanzas.

9.- Cursos Alpha y Beta.
La experiencia ha sido muy positiva. Los seminaristas están muy animados pero están a la espera de conocer la disposición por parte del Seminario para el próximo curso.

10.- Curso de electricidad.
Bien y muy positivo el trabajo con los internos aunque algunas dificultades con la disposición de la sala y los materiales que se usan. Habría que hablarlo con la Dirección.

11.- Informática y Coro en el CIS.
El voluntario sigue trabajando con gran ilusión, los chavales/as participan en gran número, los capellanes vamos en momentos especiales para las celebraciones.

12.- Visita del Obispo.
Don Bernardo visitó la  casa de pastoral, estuvo cenando con los voluntarios y los acogidos que ese día había en la casa y  se interesó por los acogidos, lo que para ellos suponía tener este recurso y lo que significaba en su proyecto hacia la libertad.  Fue muy positiva la visita para todos.

13.- Elaboración material audiovisual.
No se ha trabajado, sigue pendiente.

14.- Divulgación Pastoral Penitenciaria.
Este año se ha trabajado fuerte en este tema por parte de los Voluntarios y Capellanes yendo a parroquias, colegios, grupos cristianos donde se ha presentado la realidad de la cárcel y se  ha ofrecido el testimonio de la labor que Pastoral Penitenciaria llevada a cabo en la Cárcel en nombre de la Comunidad Cristiana. Ha sido una experiencia muy positiva.

15.- Casa de Acogida.
Es una gran labor la que se está llevando y con mucha dedicación por parte de la voluntaria.  El trabajo es muy bien valorado tanto por los acogidos como por el personal del Centro Penitenciario.

16.-  Encuentros de familia.
No se han realizado

17.- Convivencia voluntarios-trabadores.
Quedó suspendido por la poca asistencia de los trabajadores. Se intentó que fuera una convivencia de voluntarios pero no se ha realizado aún. En su lugar se llevó a cabo la "caminata de los tajinastes".

18.-  Otros.
Se destacó como muy positiva la presencia en los patios donde se puede llevar a cabo una conversación personal con el intento que siempre resulta muy positiva.
Se insistió en la participación de los voluntarios en la Eucaristías  de una manera activa tanto en hombres como en mujeres para animarlos a descubrir el poder sanador de la fe.

Siendo ya horas donde el hermano cuerpo experimenta ciertas necesidades, pasamos a compartir la comida, bebida y dulces que con cariño algunos hermanos habían preparado y darle gracias al Señor por todo.

                     En el verde y frondoso norte de Tenerife a 25 de Junio de 2016

domingo, 26 de junio de 2016

IX Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria

OBJETIVOS DEL CONGRESO:

Sensibilizar sobre la Misericordia de Dios.
  1. A la sociedad, pues “misericordia es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”. (MV 2).
  2. A la iglesia, que “siente la necesidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre” (MV 4).
  3. A los agentes sociales, a quienes Jesús recuerda “que estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado misericordia. (MV 9).
  4. Al ámbito judicial, recordándole “la relación existente entre justicia y misericordia (que) no son dos momentos contrastantes entre sí, sino dos dimensiones de una única realidad que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su ápice en la plenitud del amor”(MV 20).
  5. A los medios de comunicación social: “Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio” (MV 15).

Formar en Misericordia.
  1. Al Voluntariado y capellanes quienes, como testigos de Cristo, hacen suya la misión recibida del Padre: “revelar el misterio del amor divino en plenitud… En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión. (MV 8).
  2. A los agentes y actores del mundo de la prisión, llamados a “servir al hombre; al hombre en todas sus condiciones, en todas sus debilidades, en todas sus necesidades” (MV 4).

Animar a todos los agentes de la Pastoral Penitenciaria a “ser” misericordia en su compromiso solidario y transformador del medio: “Misioneros de la Misericordia, signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios” (MV 18).
  1. A hacerlo con paciencia y misericordia, “binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para describir la naturaleza de Dios” (MV 6).
  2. A hacerlo desde “un programa de vida tan comprometedor como rico de alegría y de paz”. (MV 13).
  3. A desarrollar acciones de misericordia en el medio penitenciario, pues “la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor” (MV 6).

Testimoniar la identidad de la Pastoral Penitenciaria como iglesia misericordiosa, sostenida por la viga maestra de la misericordia (cfr. MV 10), de modo que “a todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros” (MV 5).

Testimoniar el compromiso de la Iglesia en favor de los hombres y mujeres en prisión, que “ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos”. (MV 10).
  1. “En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor”(MV 15).

Visibilizar la Misericordia, la acción pastoral de la Iglesia en el ámbito penitenciario
  1. Hacer visible la acción que la Iglesia realiza en la cárcel y en su entorno, tanto en prevención como en prisión e inserción, pues la sociedad tiene la necesidad “de contemplar el misterio de la misericordia” (MV 2).
  2. Hacer visibles las consecuencias del ingreso en la cárcel bajo el enfoque de las parábolas dedicadas a la misericordia, “donde Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado” (MV 9), desde la certeza de que ““el perdón de Dios por nuestros pecados no conoce límites” (MV 22).

Parafraseando las palabras de la MV 4: “Con estos sentimientos de agradecimiento por cuanto la Iglesia ha recibido y de responsabilidad por la tarea que nos espera, atravesaremos la Puerta Santa (celebraremos el Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria), en la plena confianza de sabernos acompañados por la fuerza del Señor Resucitado que continua sosteniendo nuestra peregrinación. El Espíritu Santo que conduce los pasos de los creyentes para que cooperen en la obra de salvación realizada por Cristo, sea guía y apoyo del Pueblo de Dios para ayudarlo a contemplar el rostro de la misericordia”.

¿CUÁNDO ES?. FECHAS:


PROGRAMA:

Viernes, 16 septiembre (Área Jurídica).
  • 10:30 Recogida carpetas
  • 11:00 Sesión apertura
  • 12:00 Ponencia. “Derecho Penal en una época de cambios. Situación actual y perspectivas de cambio”. D. Arturo Beltrán Nuñez. Presidente Sección V Audiencia Provincial Madrid.
  • 13:30 Descanso
  • 14:00 Comida
  • 16:00 Reunión grupos x áreas (religiosa, social, jurídica)
  • 17:30 Descanso
  • 18:00 Concierto de la misericordia. Migueli
  • 20:00 Eucaristía, presidida por Mons. José Ángel Saiz Meneses, obispo de Terrassa y Encargado de la Pastoral Penitenciaria
  • 21:00 Cena

Sábado, 17 septiembre (Área Religiosa).
  • 08:30 Desayuno
  • 09:30 Ponencia. "El rostro de la misericordia de Dios en la cárcel". Cardenal Carlos Amigo
  • 11:00 Descanso
  • 11:30 Reunión grupos x áreas (religiosa, social, jurídica)
  • 12:45 Descanso
  • 13:00 Eucaristía presidida por Mons. Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid
  • 14:00 Comida
  • 16:00 Mesa de experiencias:
    • Misericordia en justicia juvenil (José A. Morala)
    • Misericordia en acogida fuera de prisión (José María Carod Félez)
    • Misericordia en mediación (Esther Pascual)
    • Misericordia “de puertas abiertas” (María Yela)
  • 18:00 Visita Monasterio Escorial
  • 21:00 Cena

Domingo, 18 de septiembre (Área Social).
  • 08:30 Desayuno
  • 09:30 Ponencia. “Claves de una misericordia enraizada en lo social”. D. Sebastián Mora Rosado, Secretario General de Cáritas Española.
  • 10:45 Descanso
  • 11:00 Reunión grupos x áreas (religiosa, social, jurídica)
  • 12:30 Sesión de clausura
  • 13:00 Eucaristía presidida por Mons. Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
  • 14:00 Comida

¿DÓNDE SE CELEBRARÁ EL CONGRESO?:

¿CÓMO LLEGAR?:

Transportes (desde Madrid, 50 min.):
  1. Coche (puedes aparcar dentro de las instalaciones):
    • Por A-6 + M 600. Salida 47
    • Por A-6 + M 505. Salida 18
  2. Renfe:
  3. Guagua:

¿QUÉ COSTE ECONÓMICO TIENE?:

Conceptos y costes:
Alojamiento (pensión completa + inscripción):
Habitación individual
190,00€
Habitación doble/triple (por persona)
175,00€



Sólo inscripción: matrícula, materiales, uso de locales y organización:
45,00€



Comida sin alojamiento*:
12,00€
Cena sin alojamiento*:
11,00€
(*a canjear por “tickets” en el congreso)

FORMA DE PAGO:

Transferencia bancaria al BANCO SANTANDER CENTRAL HISPANO (c/ Mesena 106. 28033-Madrid).
A favor de CONGRESO PASTORAL PENITENCIARIA – CEE
Nº cuenta: 0049-5814-44-2316020709

¿CÓMO INSCRIBIRSE?:
  1. Fecha límite de inscripción: 10 julio 2016.
  2. Puedes inscribirte de dos modos:
  3. Además, envía copia del pago a este correo electrónico: penitenciaria@conferenciaepiscopal.es

MÁS INFORMACIÓN:

sábado, 30 de abril de 2016

Resumen reunión del 19-IV-2016

Empezó nuestra reunión presentando a dos nuevos miembros en el equipo: Cinzia y Francesco. A ambos les damos la bienvenida y todo nuestro apoyo.

Historia del cervatillo.

Domingo nos presentó la "historia del cervatillo". Para conocerla pinchen AQUÍ.
Nos planteó algunas cuestiones para la reflexión y el diálogo. Como resultado del compartir llegamos a estas conclusiones:

¿Qué nos paraliza -a ejemplo del mendigo- a veces?:

  1. Falta de autoestima. No nos valoramos a nosotros mismos.
  2. Falta de iniciativa. Tendemos a esperar que sean otros quienes lo hagan.
  3. Exceso de comodidad. Nos acomodamos en nuestra zona de confort.
  4. Victimismo. No acabamos de comprender que no somos víctimas sino protagonistas del devenir.
  5. Autocompasión, miedo. 
¿Qué nos ayudaría a ser como el puma?:

  1. Desarrollar nuestra autoestima.
  2. Mirar más allá de nuestras necesidades personales, salir de nosotros mismos, de nuestro ego.
  3. Saber ver las necesidades del otro.
  4. Reconocer el amor de Dios en nosotros mismos y la llamada a darlo a los demás.
  5. Ser conscientes de los dones que Dios nos ha dado y de que éstos han de ser compartidos.
¿Cómo socorrer al preso, así como el puma socorrió al cervatillo?:
  1. Valorarles por quienes son (no por donde están o lo que han hecho o dejado de hacer), saber perdonar y pedir perdón.
  2. ESTAR, saber estar con ellos.
  3. Escucharles sin juzgar.
  4. Acogerles, quererles tal como son, como PERSONAS.
  5. Acompañarles: dentro y fuera. También "dejarles salir" (si fuera de la cárcel tenemos ocasión de continuar la relación con ellos... que esa relación arranque del hoy, no de su pasado en la prisión).
Informaciones.

Valoración de la Semana Santa:
Se valoró muy positivamente el conjunto de todos los actos, en especial el Domingo de Pascua por la tranquilidad en que se desarrolló, los diálogos espontáneos de los asistentes a partir de la palabra, la explicación de los signos,,...
Al respecto SE PROPONE al equipo de voluntarios que "para futuras ocasiones nos animemos a PARTICIPAR más, especialmente en la celebración del "viacrucis".

Difusión de la Pastoral Penitenciaria:
Hubo muchas llamadas desde diferentes parroquias y ello dio oportunidad para acudir, presentar lo que hacemos, el cómo,... y establecer diálogos que siempre fueron interesantes.

Encuentro de juristas:
Está previsto para los días 3 y 4 de junio en Madrid.
Quien quiera acudir, contacte con Domingo quien facilitará toda la información que sea precisa.

Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria:
Previsto para las fechas 16 al 18 de septiembre, en Madrid.
Quien quiera y pueda acudir, sepa que es una excelente ocasión de contactar con las demás pastorales del ámbito penitenciario de toda España y es siempre muy enriquecedor.

Encuentro de voluntarios:
Este año no se hará entre funcionarios y voluntarios sino únicamente entre voluntarios. Cada cual lleve cosa para compartir.

  • FECHA: Se llevará a cabo el sábado 21 de mayo.
  • LUGAR: En Guamassa, casa de Domingo Marrero.
  • HORARIO: A partir de las 11 de la mañana.

sábado, 9 de abril de 2016

En la prisión de Ciudad Juárez: "La prisión debe servir para rehabilitar"

A mediados de febrero de 2016 el Papa Francisco llegó al aeropuerto “Abraham González”, de Ciudad Juárez, y partió rápidamente hacia el Penal “Centro de Readaptación Social estatal n. 3” (CeReSo n. 3), donde fue recibido por las autoridades del centro y las instituciones penitenciarias y unos 250 familiares de varios presos. 
 
En la capilla saludó a
 unos 50 miembros del servicio pastoral interno (voluntarios, catequistas, sacerdotes) y unos 50 empleados de la fiscalía y el penal. Este centro tiene unos 700 presos internos, entre ellos 250 mujeres, y desde 2010 son presos de baja peligrosidad. 
 
El Papa regaló a los presos y trabajadores
 un Cristo de cristal para la capilla y dijo a los trabajadores de la cárcel que “ustedes se van a encontrar con mucha fragilidad. Por eso quise traer esta imagen de lo más frágil: el cristal es lo más frágil, se rompe enseguida y Cristo en la cruz es la fragilidad más grande de la humanidad. Sin embargo con esa fragilidad nos salva, nos ayuda, nos hace andar adelante, no abrió las puertas de la esperanza”.
 
El Pontífice escuchó a los representantes de los presos, y les habló en un discurso sobre el Jubileo de la Misericordia aplicado a su situación. En el discurso pidió que la cárcel sirva para la rehabilitación de la persona, y que se prevenga la criminalidad con educación y medidas sociales. 
 
Al terminar su discurso el Papa Francisco subió al “papamóvil” y comenzó a saludar a los presos mientras
 sonaba la canción “Color esperanza” interpretada por un grupo de reclusos. Un poco después, mientras el Pontífice empezaba a retirarse del centro, el coro de presos pasó a cantar un animado rap. 

Texto completo del mensaje a presos y trabajadores en el CeReSo 3 de Ciudad Juárez:

"Queridos hermanos y hermanas, estoy concluyendo mi visita a México y no quería irme sin venir a saludarlos, sin celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes.Agradezco de corazón las palabras de saludo que me han dirigido, en las que manifiestan tantas esperanzas y aspiraciones, como también tantos dolores, temores e interrogantes.
 
En el viaje a África, en la ciudad de Bangui, pude abrir la primera Puerta de la Misericordia para el mundo entero. De este Jubileo, porque la primera Puerta Santa la abrió Dios Padre enviando a su Hijo Jesucristo.

 
Hoy, junto a ustedes y con ustedes, quiero reafirmar una vez más
 la confianza a la que Jesús nos impulsa: la misericordia que abraza a todos y en todos los rincones de la tierra. No hay espacio donde su misericordia no pueda llegar, no hay espacio ni persona a la que no pueda tocar.
 
Celebrar el Jubileo de la misericordia con ustedes es recordar el camino urgente que debemos tomar para romper los círculos de la violencia y de la delincuencia.
 
Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas. Nos hemos olvidado de concentrarnos en lo que realmente debe ser nuestra preocupación:
 la vida de las personas; sus vidas, las de sus familias, la de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de la violencia.
 
La misericordia divina nos recuerda que
 las cárceles son un síntoma de cómo estamos como sociedad, son un síntoma en muchos casos de silencios y omisiones que han provocado una cultura de descarte. Son un síntoma de una cultura que ha dejado de apostar por la vida; de una sociedad que ha ido abandonando a sus hijos.
 

La misericordia nos recuerda que la reinserción no comienza acá en estas paredes; sino que comienza antes, comienza «afuera», en las calles de la ciudad.
 
La reinserción o rehabilitación comienza creando un sistema que podríamos llamarlo de salud social, es decir, una sociedad que busque no enfermar contaminando las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo el espectro social.
 Un sistema de salud social que procure generar una cultura que actúe y busque prevenir aquellas situaciones, aquellos caminos que terminan lastimando y deteriorando el tejido social.
 
A veces pareciera que las cárceles se proponen incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de rehabilitación que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares que llevaron a una persona a determinada actitud.
 El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando,sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social.
 
La preocupación de Jesús por atender a los hambrientos, a los sedientos, a los sin techo o a los presos (Mt 25,34-40) era para expresar las entrañas de la misericordia del Padre, que se vuelve un imperativo moral para toda sociedad que desea tener las condiciones necesarias para una mejor convivencia. En la capacidad que tenga una sociedad de incluir a sus pobres, sus enfermos o sus presos está la posibilidad de que ellos puedan sanar sus heridas y ser constructores de una buena convivencia.
 
 
La reinserción social comienza insertando a todos nuestros hijos en las escuelas, y a sus familias en trabajos dignos, generando espacios públicos de esparcimiento y recreación, habilitando instancias de participación ciudadana, servicios sanitarios, acceso a los servicios básicos, por nombrar sólo algunas medidas. Aquí comienza todo proceso de reinserción.
 
Celebrar el Jubileo de la misericordia con ustedes es aprender a no quedar presos del pasado, del ayer. Es aprender a abrir la puerta al futuro, al mañana; es creer que las cosas pueden ser diferentes.
 
Celebrar el Jubileo de la misericordia con ustedes es repetir esa frase que escuchamos recién, tan bien dicha y con tanta fuerza. Cuando me dieron la sentencia alguien me dijo, 
no te preguntes por qué estás aquí sino para qué, y que este para qué nos lleve adelante. Nos haga saltar el engaño social que creen que la seguridad y el orden se logran solamente encarcelando a la gente.
 
Sabemos que no se puede volver atrás, sabemos que lo realizado, realizado está; por eso he querido celebrar con ustedes el Jubileo de la misericordia, ya que eso no quiere decir que no haya posibilidad de escribir una nueva historia, una nueva historia que mira hacia delante.
 
Ustedes sufren el dolor de la caída, sienten el arrepentimiento de sus actos y sé que, en tantos casos, entre grandes limitaciones, buscan rehacer su vida desde la soledad.
 
Han conocido la fuerza del dolor y del pecado, no se olviden que también
 tienen a su alcance la fuerza de la resurrección, la fuerza de la misericordia divina que hace nuevas todas las cosas. Ahora les puede tocar la parte más dura, más difícil, pero que posiblemente sea la que más fruto genere, luchen desde acá dentro por revertir las situaciones que generan más exclusión.
 
Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión. 
 
Quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir «experimentó el infierno», 
puede volverse un profeta en la sociedad. Trabajen para que esta sociedad que usa y tira no siga cobrándose victimas.
 
Y al decirles estas cosas, me recuerdo cuando Jesús dijo ‘el que está libre de pecado tire la primera piedra’, y yo aquí tendría que irme, pero al decirles estas cosas no lo hago como quien enseña de la cátedra con el dedo levantado, lo hago desde la experiencia de mis errores y de mis pecados, que el Señor ha querido perdonar y ha querido reeducarme.
 
Lo hago desde la conciencia de que sin su gracia y mi vigilancia, podría volver a repetirlos. Hermanos
, siempre me pregunto al entrar en una cárcel: ¿Por qué ellos y no yo?. Es un misterio de la misericordia divina y a esa misericordia la estamos celebrando mirando adelante en la esperanza.
 
Quisiera también alentar al personal que trabaja en este Centro u otros similares: a los dirigentes, a los agentes de la Policía penitenciaria, a todos los que realizan cualquier tipo de asistencia en este Centro. Y agradezco el esfuerzo de los capellanes, las personas consagradas y los laicos que se dedican a mantener viva la esperanza del Evangelio de la Misericordia en el reclusorio.
 Todos ustedes, no se olviden, pueden ser signos de la entrañas del Padre. Nos necesitamos los unos a los otros para salir adelante. Decía nuestra hermana, recordando la carta a los Hebreos, siéntanse encarcelados también ustedes. 
 
Antes de darles la bendición
 me gustaría que oráramos en silencio. Cada uno sabe lo que le dirá al Señor
, cada uno sabe de qué tienen que pedir perdón, pero también le pido que en esta oración en silencio, podamos ampliar el corazón para poder perdonar a la sociedad que no supo ayudarnos y que muchas veces nos ha empujado desde la intimidad del corazón, que nos ayude a creer en su misericordia. Recemos en silencio… Y les pido que no se olviden de rezar por mí".